Conversación con Jaime Gracía Padrino

Jaime García Padrino es español, nacido en Madrid. Investigador de Literatura Infantil y Juvenil, catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, y autor de diversas publicaciones en torno al tema de la Literatura Infantil. Pronto publicará el primer diccionario de Literatura Infantil y Juvenil latinoamericano, el lanzamiento está previsto para febrero del 2010 por la editorial SM.

Conocí a Jaime García Padrino en el encuentro de escritores de Literatura Infantil y Juvenil en mayo de este año, en Bolivia. Su aspecto serio no develó la sensibilidad que lo embarga al referirse a lo que le apasiona: La Literatura Infantil.

Apenas iniciada su exposición pude apreciar el entusiasmo y la fuerza que se trasmite al evocar un "algo" que nos maravilla, en este caso, los libros para niños.

Entrevista

Jaime, tradición e innovación son conceptos que formulas en uno de tus artículos sobre la literatura infantil ¿qué podrías comentarnos al respecto?

La unión de esos conceptos, en mi opinión, ha marcado la evolución histórica de la Literatura Infantil. De una parte, la fuerza de la tradición, de las fuentes en la narrativa de origen folclórico, de los cuentos y las leyendas populares; junto a las narraciones, las canciones, las nanas, las rondas, los juegos, etc… que integran el llamado folclore lírico infantil, sin olvidar las representaciones dramáticas de ese mismo origen folclórico. Y de la otra, los deseos de los autores que han asumido la imagen de la infancia como destinataria natural de sus creaciones, por innovar a partir de esa base folclórica, por recrear tales elementos y actualizarlos, darles un tratamiento que les acerque a la realidad actual.

¿Qué opinión te merece el uso del didactismo en la Literatura Infantil? ¿Resulta válido considerar que la Literatura deba educar sobre temas específicos?

Creo que, como fruto de la evolución social que antes señalaba, debemos apartarnos del tópico didactismo, del afán por instruir a través de las creaciones seudoliterarias dedicadas a la infancia. La Literatura, la buena Literatura en educativa en sí misma y en el acierto de cada autor a la hora de tratar unos temas específicos, está su auténtico poder educativo. ¿Alguien se plantea hoy, en realidad, cuál es la capacidad educativa de El Quijote, de Cien años de soledad o de algunos de los cuentos de Cortázar? Pues por qué hacerlo con las creaciones infantiles. Insisto en que el contacto de los jóvenes lectores con la buena Literatura ya es educativo en sí mismo, dejando aparte los temas que puedan tratarse.

En ese caso ¿Qué elementos crees que requiere un texto para ser considerado Literatura Infantil?

Capacidad de emocionar a un pequeño y, a la vez, al adulto. Capacidad de sentirnos identificados con la realidad presentada, con sus personajes, con sus situaciones… Que sea creíble… Bueno, en realidad, que sea, antes que nada, Literatura.

¿Qué tipo de Literatura Infantil se prioriza en los países Latinoamericanos, qué vertiente se enfatiza?

Hay que tener en cuenta la complejidad real de los países Latinoamericanos en su evolución social, econonómica, política, histórica… De ahí que sea dificil unificar ahora en un único tipo la Literatura Infantil que se prioriza en ellos. Quizá lo más importante sea que la evolución ha sido muy parecida aunque, en cada uno de estos países, se haya producido en momentos históricos distintos. Y así podemos señalar como origen de esa preocupación de los adultos por crear literatura al alcance de los más pequeños esté unido a la labor de la escuela. Es decir, los primeros pasos suelen estar vinculados a la escuela para ir ganando independencia y entidad propia a medida que la evolución social de la infancia ha ganado importancia en cada uno de los países latinoamericanos.

Háblanos un poco de tu experiencia personal ¿Cuál ha sido tu relación con el libro? ¿De qué forma te vinculaste a ellos?

Cada lector recorre un camino personal con sus libros, sin importar el momento en que se produce ese encuentro. Nunca es tarde para ello. En mi hogar, no tuve muchos libros, pero en la adolescencia empecé a encontrar esos compañeros de viaje. Y los infantiles, de los que tengo una muy buena colección, han sido fruto de mis investigaciones y trabajos para recuperar la memoria histórica de la Literatura Infantil.

Has publicado la antología poética infantil "Por caminos azules". Sin embargo, en una de tus publicaciones y en tu ponencia en Bolivia, lamentabas los pocos libros de poesía que ofrece el mercado editorial, ¿Cuál crees que es el papel de la poesía en la infancia?¿Por qué resulta indispensable su presencia?

La poesía en la infancia tiene un extraordinario poder educativo gracias al juego con las palabras, con los sonidos, con los ritmos, con las imágenes… Ese juego lingüístico es esencial para el desarrollo lingüístico, emocional y estético de las primeras edades. Y es también un extraordinario medio para que el niño, después de disfrutar con el poema leído, se sienta atraido a ser él mismo un creador, a jugar también con las posibilidades de la palabra… En suma, a no sentirse esclavo de la palabra, sino dominador de sus capacidades expresivas. Estas son las razones básicas para su presencia desde los primeros niveles educativos. Hay que romper la idea de que la poesía debe tratarse sólo en los cursos superiores, cuando es, en realidad, con las primeras canciones infantiles, con las nanas, el momento de iniciar esa relación poética.

 ¿Cuáles crees que son los factores que limitan las pocas publicaciones de poesía y teatro, en comparación a la presencia del texto narrativo de los últimos años?

Factores estrictamente comerciales. No se vende tanto y no se produce tanto. Es el mismo fenómeno que se da en las publicaciones para los adultos.

Siendo el lenguaje corporal uno de los primeros en ser leído, ¿cuál crees que es el papel del teatro en la infancia?

La situación es muy parecida a la que antes describía para la poesía. El niño, desde sus primeros juegos sociales, está reproduciendo la realidad observada y analizándola, de una manera insconciente pero sumamente crítica. Es lo que hace la niña que juega con su muñeca a darla de comer, o el niño que reproduce las acciones propias de una determinada actividad adulta. Por esa capacidad innata del niño hacia el juego, y dado que el teatro es ante todo un juego, no debemos desaprovechar sus posibilidades educativas. Pero tampoco debemos confundir educativas con instructivas o moralizantes.

También has publicado un libro sobre la ilustración, "Formas y colores: La ilustración infantil en España", ¿qué función consideras que esta juega en la Literatura Infantil?

La ilustración, la buena ilustación, es una recreación del texto literario. Es decir, debe servir para que el lector infantil tenga una incitación a recrear lo leído, a comprender mejor lo que se le presenta, a sentirse estimulado estéticamente a través de las imágenes, de las formas y de los colores.

Sabemos que pronto publicarás el Diccionario de Literatura Infantil Latinoamericana ¿Podrías comentarnos al respecto?

Es un proyecto orientado a ofrecer, por primera vez, un panorama conjunto de los autores que se han dedicado a las creaciones literarias para la infancia desde 1850 hasta el momento actual. A diferencia de las historias que ya se han publicado, centradas como es lógico en la evolución del género, aquí el interés está centrado en la biografía de cada autor, en el comentario de sus principales obras y en ofrecer referencias bibliográficas para aquellos que quieran profundizar en el conocimiento de un determinado autor. Al ser un diccionario y estar ordenadas las distintas fichas alfabéticamente, se superan las diferencias nacionales y se ofrece una visión conjunta de la realidad de los autores latinoamericanos, con sus diferencias y sus evoluciones particulares.

¿Qué criterios se ha tomado en cuenta para realizar la selección del Diccionario de Lit. Infantil Latinoamericano?

La selección de los autores ha sido responsabilidad de los colaboradores con los que he contado en cada país. Todos ellos son personalidades relevantes en el estudio y la investigación de sus literaturas infantiles y los mejores conocedores de esa realidad. La única orientación que se les dio era el carácter representativo de las aportaciones realizadas por cada autor a la Literatura Infantil de su país y, por proyección a la Literatura Infantil Latinoamericana. En total coordinación con la editorial, con la Fundación SM, y su responsable, José Luis Cortés Salinas, estimamos que no era justo ni conveniente marcar unos críterios rígidos y únicos para unas evoluciones y realidades literarias tan distintas como las que integran la Literatura Infantil Latinoamericana, donde hay países con una tradición consolidada desde finales del siglo XIX, mientras otros aún están dando los primeros pasos firmes en una industria editorial, imprescindible para el arraigo de las creaciones literarias dedicadas a la infancia y a la juventud. Espero, con gran ilusión, que alcancemos ese gran objetivo de ofrecer un panorama conjunto de la rica variedad latinoamericana y que esta primera edición de un Diccionario de Autores Latinoamericanos sea seguida por otras que la amplíen y mejoren.

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